jueves, 16 de marzo de 2017

Jeff Bezos, presidente y CEO de Amazon, piensa que deberíamos dejarnos llevar más. “Tú no eliges tus pasiones; tus pasiones te eligen a ti”.

 
Si es difícil luchar contra las fuerzas del entorno, también lo es luchar contra nuestra propia naturaleza. Es imposible elegir cuál va a ser nuestro carácter, nuestro modo de reaccionar, nuestras emociones más fuertes… por ello, lo más inteligente es, al igual que con el entorno, no tratar de modificarlas, sino comprenderlas, aprovechar nuestras ventajas y tratar de evitar nuestras desventajas.

Esto será siempre el camino más eficiente, y con el cuál lograremos mayor satisfacción con nosotros mismos. A veces, dejarnos llevar por nuestras emociones no tiene por qué ser algo negativo, sino que puede llevarnos a conseguir mayores metas.


jueves, 9 de marzo de 2017

Warren Bufett saca sus conclusiones y afirma que “toma 20 años crear una reputación y solo cinco minutos arruinarla”.

 
La imagen y reputación de la empresa puede ser algo etéreo, abstracto, pero tiene una base sólida, que se construye poco a poco con muchas acciones encaminadas en la misma dirección a lo largo de mucho tiempo.

La reputación dice mucho de una empresa y es también parte de su éxito y fortaleza. Debe cuidarse en muchas ocasiones casi tanto como sus beneficios, puesto que estos dependen en gran medida de ella.

Cuidar la imagen es importante ya que cualquier mínimo detalle puede dilapidar el esfuerzo de años, y una vez derrumbada esta imagen, cuesta lo mismo o más reconstruirla.

En ocasiones nuestra reputación se puede ver afectada por agentes externos que busquen por diversos motivos dañar nuestros intereses. Desafortunadamente en muchas ocasiones destruir es más sencillo que construir. En esos casos lo mejor es explicar de manera breve, clara y concisa los hechos objetivos para contrarrestar, en la medida de lo posible, los ataques y difamaciones.


jueves, 2 de marzo de 2017

“El fracaso es sólo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más inteligente”, según Henry Ford.

Alejandro Betancourt mis citas favoritas: El fracaso es sólo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más inteligente (Henry Ford)
 
El fracaso exige pararnos, analizar en qué se ha errado, identificar en qué se puede mejorar, definir una nueva estrategia y actuar en base a ella.

El fracaso no debe ser motivo de decaimiento de nuestra autoestima, sino que debe ser momento de reflexión y análisis. Cada fracaso debe ser un nuevo comienzo, partiendo siempre de una base más sólida gracias a la experiencia del fracaso anterior.

Si logramos convertir el fracaso en un mejor punto de partida para un nuevo reto, estaremos en el camino del éxito.


jueves, 23 de febrero de 2017

Bill Gates señala con gran acierto que “está bien celebrar el éxito, pero es más importante prestar atención a las lecciones del fracaso”

Alejandro Betancourt Citas favoritas: Está bien celebrar el éxito pero es más importante aprender las lecciones del fracaso
 
Prácticamente no hay ningún empresario que no busque el éxito profesional. El éxito suele ser la meta, pero una vez se consigue tiene sus riesgos. Suele nublar la mente, distorsionando la percepción, no sólo de la realidad del momento, sino de las capacidades propias.

Está claro que es importante saber celebrar los éxitos, pero es en el fracaso donde recibimos las mejores lecciones. Somos más conscientes de nuestros fallos, de nuestras capacidades y de los factores que influyen en nuestro entorno. Esto nos dará las lecciones más valiosos de cara a mejorar profesionalmente, al igual que nos ayudará a asimilar con prudencia el éxito.


viernes, 17 de febrero de 2017

“Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos” (Walt Disney).

Alejandro Betancourt citas Favorita: Coraje
 
Entre tus metas y la situación de la que partes para conseguirlas siempre hay un camino que en la mayoría de los casos estará repleto de obstáculos. y descubriremos que muchos de los posibles atajos en vez de acercarnos a nuestra meta terminaran alejándonos de ella.

Estos obstáculos y los contratiempos que sin duda surgirán, a veces nos hacen perder de vista nuestra meta y poner el foco en ellos, de forma que en ocasiones olvidamos lo importante y pensamos que el objetivo real es librarlos.

Para recorrer el camino que te llevará hasta tus objetivos, Es imprescindible contar con una gran dedicación, tiempo, paciencia y constancia. Pero sobre todo el coraje de mantenernos firmes y continuar siempre avanzando hacia nuestras metas a pesar de los reveses que sin duda encontraremos. Si se aúnan todos esos valores, la probabilidad de llegar a alcanzar nuestros sueños será mucho mayor.


jueves, 9 de febrero de 2017

“No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahogue tu voz interior”. Steve Jobs anima a tener el coraje de seguir a tu corazón y a tu intuición.

Alejandro Betancourt citas favoritas: No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahogue tu voz interior
 
Opinar es gratis. Las personas tendemos a decaer en nuestros intentos de lograr nuestras metas más ansiadas. Apatía, miedos, falta de medios, cambio de metas… todos estos son factores que nos desincentivan a lograr aquellos objetivos que de verdad ansiamos.

Esto hace que algunas personas tiendan a eliminar la ilusión de otras que sí tienen metas ilusionantes en su vida y ansían lograrlas. Cuanto más logremos avanzar en nuestro trabajo, es más probable que la envidia, diferentes tipos de intereses, manipulaciones o falta de información motiven que recibamos críticas.

Aquellos que sean capaces de, en lugar de ver fallos ver oportunidades, de no desistir ante las dificultades del entorno, y de desoír comentarios injustos o desalentadores, tendrán una gran ventaja de cara a conseguir sus logros.


jueves, 2 de febrero de 2017

“Vale más hacer y arrepentirse que no hacer y arrepentirse”, inmortalizó Maquiavelo. Actuar es imprescindible.

Alejandro Betancourt citas favoritas: Vale más hacer y arrepentirse que no hacer y arrepentirse
 
El buen líder siempre debe actuar. La inacción suele derivar en la derrota, y el frenético ritmo de cambio del contexto en el que vivimos exige actuar permanentemente.

Si bien es cierto que en la mayoría de casos no contaremos con toda la información necesaria para trazar el camino de acción más correcto, en otras ocasiones sucederá también que el nivel de riesgo e incertidumbre nos incentivará a no actuar. Ahora bien, hay que ser contundente: mantener la fortaleza de la empresa exige decidir y hacer. Sólo así se crecerá. Y es que, si no lo hacemos, nuestros competidores actuarán por nosotros.

Esto no significa que se deba actuar sin pensar; la reflexión es necesaria, pero no debemos detenernos ni siquiera ante los riesgos de nuestra acción.


jueves, 26 de enero de 2017

Todo el mundo se piensa ganador. Kennedy presentía que “el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano”.

Alejandro Betancourt citas de exito: El éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano. (Kennedy)
 
El ser humano tiene, en su naturaleza, el instinto de huir de la culpa y de la responsabilidad. Esto hace que cuando una circunstancia no es del todo favorable, -por ejemplo, el éxito de una labor empresarial o profesional- las personas traten de eludir su responsabilidad, de culpar a otros factores de sus errores o, incluso, de desviar conscientemente la atención del problema.

Cuando las circunstancias son favorables, en cambio, las personas tendemos a involucrarnos. Buscamos ser parte del éxito acaparando el mayor grado de responsabilidad posible sobre el mismo. Queremos sumarnos al triunfo.

El objetivo: atribuirnos el éxito. Porque todos queremos ser padres del éxito. Y nadie quiere apadrinar un fracaso.


jueves, 19 de enero de 2017

“Si quieres cambiar el mundo cámbiate a ti mismo”. Quizá esta inspiración de Mahatma Gandhi sea el mejor punto de partida.

 

El todo es más que la suma de las partes. 


La conducta de un individuo siempre estará determinada por los estímulos que reciba del conjunto de la sociedad con la que interacciona. Y del mismo modo, la norma de conducta dominante en una sociedad estará condicionada por el comportamiento individual de quienes la integran.

Si nuestras acciones condicionan, por ende, el modo en que la sociedad actúa, se puede afirmar con rotundidad que cambiar nuestros procedimientos de actuación condicionará también, -al menos parcialmente- el modo en que funcione el mundo.

Lo cierto es que, un buen comienzo para cambiar el mundo, tal como inspiraba Gandhi, es comenzar a cambiarnos a nosotros mismos. Más aún si entendemos que nosotros, y sólo nosotros como individuos, tenemos un gran poder directo sobre nuestra capacidad de acción. Actuar directamente sobre el mundo, en cambio, puede que nos resulte algo más complicado.


jueves, 12 de enero de 2017

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”. La fuerza de la naturaleza es invencible para Pablo Neruda

Citas favoritas Alejandro Betancourt: Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera
 
La fuerza de la naturaleza es imparable. Es imposible luchar contra sus leyes y un error tratar de enfrentarlas. No es un error, sin embargo, comprender las dinámicas de la naturaleza y utilizarlas a nuestro favor.

El buen empresario sabe defenderse en el entorno en el que ha de actuar. Y este conocimiento, en tanto que necesidad, requiere empaparse de todos los factores y comprender cómo actúan, a fin de aprovecharlos efectivamente en su favor.

De la misma fuerza de la naturaleza se desprende otra premisa clave: si algo no es modificable, no vale la pena luchar contra ello. ¿Para qué consumir energía en aquello inamovible? La realidad es que, al intentarlo, nos consumirá unos recursos muy valiosos y perderemos la oportunidad de invertirlos en aquéllas situaciones en las que, por contra, sí tenemos capacidad de intervención.


domingo, 8 de enero de 2017

“De humanos es errar; de necios, permanecer en el error” (Marco Tulio Cicerón).

 
Los errores son inevitables. Forman parte de la conducta humana, y por tanto, estarán presentes en todo momento en nuestra vida y en nuestra empresa. Quizás el punto más delicado y el que nos va a llevar más tiempo sea precisamente el identificarlos. Y es que son muchos los obstáculos que cegarán nuestra capacidad para reconocerlos. En algunos casos seremos nosotros mismos los culpables, bien por inexperiencia o por desconocimiento, mientras que en otros será la propia naturaleza del fallo la que complicará su detección.


El primer paso, el localizar y ser conscientes de los errores, requiere de un espíritu crítico y una capacidad de análisis objetiva. Hemos de tener presentes nuestras propias limitaciones a la hora de identificar los problemas, y ser conscientes de que el origen de los mismos puede ser externo o interno. Evitaremos las certezas, los dogmas y criterios absolutos examinando todas las partes y en general siendo objetivo y tratando de ver todos los ángulos e interpretaciones, teniendo claro lo que sabemos y no sabemos. Es importante admitir nuestras limitaciones. Al fin y al cabo, el espíritu crítico siempre empieza por uno mismo.



Una vez identificamos lo que no funciona hemos de ser capaces de adecuar nuestra respuesta al problema. Resulta vital tener la capacidad de generar una estrategia que nos permita reconocer con éxito el error antes de que se maximicen sus efectos. Una vez detectado, procederemos a corregirlo, minimizando sus efectos. Como todos los procesos iterativos que ocurren, con cada ciclo debemos aumentar nuestra eficacia. Si asignamos recursos a solucionar un fallo o evitarlo, pero no logramos nuestra meta, es posible que nuestra estrategia no sea la adecuada. Hemos de ser capaces de modificarla, adaptarla o incluso realizar una reingeniería completa del proceso afectado. Los procesos son dinámicos, y por tanto al solucionar algunos errores normalmente aparecerán otros asociados. Nuestra capacidad de analizarlos, localizarlos y eliminarlos debe ser flexible, inteligente y eficaz.



Por tanto los pilares en los que fundamentaremos nuestro progreso y en los que se basará la capacidad para el desarrollo de nuestro proyecto, sea vital o económico, serán tres: creatividad, pensamiento crítico e innovación. Combinados son una potente arma para evitar los errores futuros y solventar los presentes. La creatividad nos permite combinar ideas que nos sean de utilidad, que potencian una actitud motivadora y hacen que los retos a afrontar sean atacados de una forma no dependiente de la experiencia o de procesos estándar. El pensamiento crítico instrumentaliza la capacidad de cuestionar aquello que nos rodea, y nos otorga precisión, equidad y objetividad. Es absolutamente necesario para detectar y cortar de raíz problemas que de otro modo pasarían desapercibidos. Por último, la innovación permitirá sobreponerse a un error y desterrarlo, apoyada por un raciocinio lógico (process thinking) y un pensamiento estadístico. Si volvemos a hacer las cosas como ya sabemos obtendremos de nuevo el error que conocemos. Es necesario innovar creativamente.



La maestría que ganamos con cada proceso que estudiemos será vital para evitar los errores futuros e ir poco a poco llegando más y más lejos en nuestra eficacia y excelencia. Debemos revisar nuestros objetivos periódicamente y comprobar si nuestras acciones nos están acercando a esas metas. Si encontramos algo que no funciona hemos de cambiarlo y continuar re-evaluando pero siempre centrados en la solución, sin perder de vista el objetivo a alcanzar. Que las hojas no nos impidan ver el bosque. Las palabras de Cicerón nos enseñan que carecer de la sabiduría necesaria para reaccionar ante los errores nos anclará en ellos, condenándonos a repetirlos. 


sábado, 31 de diciembre de 2016

La sabiduría de Séneca: “hace falta toda una vida para aprender a vivir”. Al final, se aprende con la experiencia.

Alejandro Betancourt citas faovoritas: Experiencia
 
La experiencia es otra de las claves fundamentales del éxito. A veces creemos que un buen manual, un conocimiento teórico o un plan de negocios adecuado es suficiente para lograr nuestros objetivos. Esto, aunque también necesario, no puede sustituir lo que nos aportan nuestras propias vivencias y las conclusiones que sacamos de ellas. A veces, como decía Séneca, es necesario haber pasado por todo un proceso para lograr comprender y dominar ese mismo proceso. Y no hay atajos para ello.

Los fracasos son pasos

Nuestros aciertos nos refuerzan y nos permiten mejorar nuestros procesos, pero el valor la experiencia adquirida no se ciñe únicamente a aquellas cosas que hacemos bien, sino también a nuestros errores. Las equivocaciones son parte del proceso evolutivo de un proyecto. Aportan experiencias reales, que nos permitirá tomar las decisiones acertadas que nos acerquen a nuestras metas en situaciones futuras. Estas son las experiencias que mas valor tienen en todos los ámbitos. A veces existe una especie de vergüenza o rechazo al fracaso que nos puede llevar a esconderlo y olvidarlo, cuando realmente es una poderosa fuente de información y preparación. Los errores no deben de desanimarnos debemos de ser capaces de aprender de ellos con espíritu crítico. Analizarlos y hacernos dos preguntas clave. ¿Que podemos aprender de esa experiencia? y ¿en que ha sido positiva?. Si nos hacemos estas dos preguntas seriamente y con atención, en la mayoría de los casos nos sorprenderá encontrar respuestas que nos acercarán más a nuestras metas. Y es que la inmensa mayoría de las historias de éxito se producen tras numerosos fracasos.

Grandes personajes con grandes decepciones

Quienes crean que la vida de los mayores empresarios, inventores, políticos, etc. de la historia universal son caminos de rosas están totalmente equivocados. Todos han pasado por momentos duros, donde sus ilusiones se desvanecían, sus inventos no funcionaban, sus empresas quebraban. Quizá el secreto fuese su perseverancia y una capacidad de superación. El análisis de sus experiencias, tanto positivas como negativas. 

Henry Ford por ejemplo creó dos empresas que fueron un fracaso antes de llegar a la Ford Motor Company que conocemos. La primera, Detroit Automobile Company, fundada en 1899, cayó en bancarrota en menos de dos años. La segunda, en 1901, a la que llamó Henry Ford Company, la acabó abandonando. Ambos fracasos ayudaron a que el tercer intento resultase un éxito.

Otro personaje ilustre que se enfrentó a sus errores y equivocaciones con tenacidad fue Abraham Lincoln. Antes de llegar a ser presidente de los Estados Unidos pasó prácticamente por todos los avatares posibles: pérdida del trabajo, fracaso empresarial, muerte de su gran amor, fracasos en diversas etapas como político… y a pesar de ello llegó a ser presidente. ¿El secreto? Quizás el haber sabido aprovechar bien esas enseñanzas y no desanimarse ni abandonar.

Un camino personal

Sin olvidar otros factores indispensables, lo que nos llevará a alcanzar nuestra meta finalmente será nuestra fuerza de voluntad, la persistencia y la capacidad de análisis de nuestros aciertos y errores.

Por otro lado, la experiencia es el único factor que nos enseñará a vivir, la única desventaja es que cuando la adquirimos, generalmente ya no la necesitamos. El aprendizaje que nos otorga la experiencia vital, se adquiere, como es obvio, sólo con el transcurso de la propia vida.


viernes, 23 de diciembre de 2016

“Ir juntos es comenzar. Mantenerse juntos es progresar. Trabajar juntos es triunfar”. Es el valor del equipo. Para Henry Ford: imprescindible.

 
En un contexto donde la excelencia en el rendimiento radica en la mayor especialización de los individuos en aspectos profesionales muy específicos, el éxito de una acción colectiva como es la acción empresarial radica en la capacidad de colaborar y cooperar con otras personas. El afianzamiento de buenas dinámicas de grupo en la acción empresarial generará unas sinergias muy beneficiosas de cara a obtener un mayor rendimiento de la empresa. Los valores grupales como el compañerismo, la solidaridad o la coordinación nos ayudarán a generar estas sinergias, y estas nos ayudarán a alcanzar el éxito.

Para Henry Ford era imprescindible el trabajo en equipo, única forma de alcanzar el éxito. En un entorno empresarial donde la especialización de cada uno de los integrantes del grupo es comúnmente bastante elevada, resulta crucial que las barreras existentes sean derribadas mediante la cohesión, la coordinación, el trabajo conjunto y la confianza en los compañeros. Debido precisamente a esa necesidad de especialización, la complementación es requisito imprescindible, y todas las acciones que nos lleven a generar esa sinergia son factores que derivan en la excelencia del rendimiento del grupo, y a la postre, a la consecución de las metas buscadas. Es el progreso en este avance integrador el que marcará el grado de implicación del equipo y así lo refleja la cita de Ford, que no deja dudas sobre la relación unívoca entre el triunfo y trabajar juntos.

Potenciar los valores grupales en nuestro proyecto empresarial redundará en un aumento considerable de las expectativas de éxito. El compañerismo, la solidaridad, el pensamiento colectivo frente al individualista, la pertenencia a un proyecto común más allá de los beneficios puramente económicos de cada uno o la capacidad de formar equipo son características vitales para lograrlo.

El nivel que alcanza la cohesión se puede medir mediante dos parámetros: el primero es la motivación. En un equipo que se siente poco cohesionado, con un proyecto que no ve como suyo, sus partes no parecen encajar y por tanto se percibe que no hay posibilidades reales de alcanzar las metas. Esta baja moral lleva a la alienación del proyecto con respecto a la persona, no sólo de nuestra propia empresa, sino con las que trabajamos normalmente o tenemos relación. La percepción de falta de coordinación y la desmotivación son síntomas perceptibles por los integrantes de nuestra empresa y el entorno que nos visita o tiene relación con ella. Y huelga decir que esta imagen es muy negativa para el progreso. El segundo parámetro es la eficacia en el rendimiento. Cuando las personas que forman nuestro proyecto no logran comunicarse o comprender el trabajo de los otros y cómo este redunda en el conjunto, se producen descoordinaciones que, como poco, hacen fluctuar el rendimiento global. A veces los individualismos añaden más leña al fuego y levantan barreras que hemos de eliminar en todas las capas de nuestro equipo. Es necesario hacer ver que todo el mundo es parte del proyecto, sea cual sea su función. Las frases que deben imperar son las basadas en la primera persona del plural: “Somos capaces”, “Hemos conseguido”, “Vamos a lograr”, “Hemos llegado”. Lograr la excelencia en el rendimiento pasa siempre por el empoderamiento del equipo.

Por supuesto, no hemos dejar de lado en ningún momento los procesos y métodos que permiten la integración exhaustiva de todas las partes. Estudiar las formas más idóneas de comunicación y establecer sistemas de relación interpersonal adecuados a nuestra empresa y funciones es vital. Fomentar la participación del equipo en labores de grupo, estudiar los puntos flacos que puedan existir en las relaciones entre diferentes personas con distintas funciones o examinar la capacidad de liderazgo y motivación de los responsables será algo que nos acompañe al camino del éxito.


jueves, 15 de diciembre de 2016

Henry Ford, fundador de Ford, piensa que “un negocio que no hace algo más que dinero es un negocio pobre”.

Citas favoritas Alejandro Betancourt: Un negocio que no hace algo más que dinero, es un negocio pobre
 
…decía Henry Ford. Y razón no le faltaba, que muchas personas caen en el error de valorar a una empresa, propia o ajena, en función de una cuenta de resultados que muestre las ganancias económicas y nada más. Y podría parecer lógico, al fin y al cabo, lo más sencillo de cuantificar siempre han sido los números. Pero si profundizamos en la interpretación de unos resultados, ¿es realmente un volumen de beneficios todo lo que hemos conseguido? O debería de haber algo más. Nuestras metas son pobres si no incluyen ningún objetivo adicional.

Como ya sabemos, un proyecto empresarial tiene como base la realización continua de una serie de objetivos. Por la propia naturaleza cíclica del proceso, entrarán en juego diversos factores que contribuyen al éxito. La rentabilidad es un factor clave, necesario pero no suficiente. A la hora de llevar a la práctica una idea y convertirnos en emprendedores hemos de fijar metas, y esas metas deberían incluir los frutos que pretendemos conseguir: lo que nuestra empresa aportará a la sociedad, al consumidor, a otras empresas, y a nosotros mismos y nuestra familia a nivel personal… La innovación por ejemplo que nuestra idea puede aportar podría cambiar la forma de realizar un proceso, lo cual redundaría en cambios en el sector. Tenemos la capacidad de cambiar nuestro entorno, y si es para mejor, tendremos como recompensa además del aumento económico de nuestros beneficios monetarios, también las satisfacción de nuestra necesidad de contribución producto de nuestra aportación social. Es por ello que incluir como meta todo aquello que contribuye al éxito, incluidos los valores de la marca, es la mejor forma de afianzar nuestro proyecto y asegurar su futuro.

Para poder identificar esos valores que acompañan al éxito y que a priori pudieran parecer intangibles, hemos de evaluar las bases sobre las que se asienta nuestro proyecto empresarial. ¿Es únicamente ganar dinero? ¿O también formar un negocio estable aportando un valor a la sociedad? ¿Podemos contribuir a avances que redunden en mejoras tangibles? ¿Podemos revolucionar procesos establecidos? Estas y otras preguntas similares, nos llevarán a determinar esos resultados que se pueden escapar al simple valor económico. Y por supuesto, no debemos dejar de lado nuestros objetivos personales. Una vez establecidos y claros, en nuestra cuenta de resultados añadiremos y cuantificaremos en la medida de lo posible el porcentaje de consecución de dichos objetivos. A veces unos rendimientos pobres económicamente pueden tener sin embargo repercusiones sociales muy positivas. Y siempre, al final, todo lo positivo es parte del camino al éxito. Lo importante es comprobar si nuestras metas tienen sentido desde un punto de vista global.


sábado, 10 de diciembre de 2016

Según el filósofo Peter Drucker, “emprender no es ni una ciencia ni un arte. Es una práctica”. Se hace y se practica emprendiendo.

Citas favoritas Alejandro Betancourt: Emprender no es ni una ciencia ni un arte. Es una práctica
 
Para comprender lo que nos quiere transmitir Drucker hemos primero ver el valor de la innovación dentro del proceso de la realización de una idea. Es la capacidad de aportar lo que nos permite el desarrollo. Sin embargo, la propia naturaleza de la innovación la hace poco proclive a depender de la teoría, es mucho más fácil alcanzarla con la práctica. Esto es debido a que si realmente estamos creando un nuevo método, concepto, producto o idea realmente no encontraremos documentación o casos anteriores que nos permitan abordar el proceso antes de experimentarlo con la garantía de que los resultados serán los que deseamos. Al final, será nuestra experiencia y práctica la que nos aporte los datos y conclusiones más fiables. Ni la escasa documentación (si es que la hubiese) sobre nuestro caso concreto, ni el arte entendido como capacidades intuitivas o imaginación, nos ayudarán a establecer los parámetros que necesitamos para el éxito empresarial.

Las fuentes de la innovación, por tanto, que nos llevan a las oportunidades que creamos nosotros mismos deben ser identificadas con éxito. Y deberemos desestimar todo aquello que no procede de dichas fuentes. Muchos emprendedores acaban poniendo sus esfuerzos en pormenores, perdiendo fuerza en cosas que no son precisamente la fuente de la que brota su empresa. Pero esa fuente no puede ser la inspiración o la genialidad, que puede ocurrir, pero es algo fortuito de lo que no podemos depender, esa fuente debe provenir del trabajo organizado, sistemático y con una metodología clara. Y, aunque podemos seguir consejos y enseñanzas, al final los únicos resultados realmente adecuados para nuestro caso provendrán de la retroalimentación de nuestros propios datos, experiencias y resultados. Por ello, nadie nos va a enseñar cómo llevar nuestra empresa a los logros que esperamos, sino que seremos nosotros mismos con nuestro esfuerzo, innovación y buen hacer los que lo consigamos.

El proceso de emprender al fin y al cabo será por tanto el aprovechamiento de una oportunidad con un grado de éxito suficiente que nos permita avanzar innovando. Esta oportunidad surge de nosotros mismos, en un ciclo iterativo basado en el desarrollo y la innovación, donde cada iteración representará la creación y afianzamiento del éxito. Nos pueden enseñar métodos, técnicas, experiencias y teoría, tanto científica como artística. Pero al final será nuestra experiencia la que marcará la conversión del proyecto en realidad empresarial.


viernes, 2 de diciembre de 2016

Amancio Ortega, fundador de INDITEX, reflexiona: “el crecimiento constante es el mejor mecanismo de supervivencia”.

Alejandro Betancourt citas: Crecimiento
 
La fortaleza es la clave de la supervivencia. No hay mejor mecanismo para sobrevivir que tener la ventaja que otorga una mayor fortaleza respecto a nuestros competidores. Incrementar constantemente nuestra fuerza es indispensable para sobrevivir, de lo contrario, nuestros competidores nos derrotarán. La fuerza es la mayor de las ventajas y el crecimiento continuo es la mejor forma de lograrla.

El crecimiento es la clave que permite la evolución y supervivencia. Todos nuestros competidores tienen eso presente, y si nuestro crecimiento se estanca, lo más normal es que no seamos capaces de mantener nuestra posición por mucho tiempo. En las empresas si no se crece se decrece. Nuestra competencia siempre esta mejorando, y si no crecemos, nuestra oferta de valor se terminará deteriorando con a ellos que invariablemente continuarán progresando. El crecimiento aporta fortaleza a las empresas y su estructura que se cohesiona. Nuestra organización obviamente obtendrá mejores resultados, pero al mantener crecimientos positivos conseguimos también generar una mayor confianza a todos los niveles, mejores rendimientos y una sensación general de capacidad, contribución y logro necesarias para la realización personal.

Las claves del crecimiento


La metodología necesaria para lograr un crecimiento constante pasa por aplicar un proceso global en donde, fijando una meta objetivo, demos los pasos necesarios para su consecución de forma cíclica, es decir, un proceso que termina y vuelve a comenzar indefinidamente. Los pasos a seguir serían los siguientes:

1. Establecer la Meta u objetivo. La meta es lo que tiene que ser el motor de nuestra empresa, el objetivo a alcanzar, y ese objetivo debe de ser suficientemente ilusionaste para motivar a la organización a todos sus niveles a poner en valor su talento y capacidades. En definitiva, hacer lo necesario para alcanzarlo

Las preguntas pertinentes a resolver serían tales como estas:
¿Qué queremos conseguir? ¿Qué cambiará cuando lo consigamos? ¿Es suficiente esta meta o forma parte de una meta mayor? ¿Cuál es su peso en nuestro negocio de manera global? ¿Cómo será el resultado óptimo?


2. Estudiar la Realidad. Indica dónde estamos ahora de manera objetiva. Debemos analizar nuestra situación y la de nuestro mercado con total precisión basándonos en datos y hechos concretos para poder tomar constantemente el pulso de nuestra empresa.

¿Cuál es el estado actual? ¿Qué ha funcionado en el pasado? ¿Qué retos se nos presentan y cuales anticipamos? ¿Qué distancia existe entre la situación actual de nuestra empresa y la meta final? ¿Tenemos los recursos necesarios para alcanzar nuestros objetivos o necesitaremos dividir la meta en diversas metas intermedias?

3. Analizar los Obstáculos y Opciones. Todo aquello que nos impide llegar rápidamente a la meta. Las opciones que se presentarán, al igual que los obstáculos deben de ser resueltos con éxito para poder seguir avanzando hacia nuestra meta. 

¿Qué opciones tenemos para llegar a la meta y como mejor evaluarlas? ¿Qué solución podemos dar a los retos actuales? ¿Cómo podemos prepararnos ante obstáculos futuros? 

4. Elección de Tácticas. Diseñar la estrategia a implementar para lograr el crecimiento necesario para alcanzar nuestras metas.

¿Cómo abordaremos los procesos que nos permitirán? ¿Necesitamos una reingenieria de procesos centrada en el crecimiento? ¿Disponemos de la fuerza necesaria para acometer las formas de consecución?

5. Implantar Hábitos. Cómo mantener los procesos que han permitido a la empresa crecer y asegurar que se sigan implementando.

¿Tenemos identificados los procesos que nos han permitido crecer?¿podemos asegurar que se repliquen?

Como podemos ver, el método es circular, sigue una lógica PDCA (Planear – Desarrollar – Comprobar – Ajustar), es decir, que el crecimiento sencillamente no es un proceso que comienza y termina, sino que es continuo y así debe ser para poder sobrevivir en un mundo altamente competitivo. De nuevo, si no creces decreces.

Un ejemplo de este enfoque empresarial lo encontré en Hawkers. El secreto de su éxito ha sido centrar su estrategia empresarial en obtener un crecimiento espectacular y anteponer esto al resto de consideraciones. Clave en la implementación de su metodología ha sido el uso maestro de las redes sociales. Facebook se convirtió para ellos en la plataforma ideal para hacer crecer su negocio, y el continuo crecimiento de su base de seguidores en la plataforma la clave de su expansión. Mediante un uso genial de la herramienta publicitaria de Facebook y gracias a su capacidad para atraer a influencers y personalidades al proyecto han logrado un crecimiento sin precedentes que es lo que me llevó a interesarme por el proyecto. A día de hoy, Hawkers representa el paradigma del éxito gracias a la búsqueda incesante del  crecimiento.


jueves, 24 de noviembre de 2016

El momento de la verdad siempre llega. Warren Bufett fue hábil matizando que “sólo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”.

 
En el camino de nuestra vida no podemos evitar encontrarnos ante situaciones transcendentes, donde será necesario que empleemos todos nuestros recursos personales y materiales para solventarlas. Es en estos casos, que nos ponen a prueba, donde se muestra el verdadero potencial de una persona. Estas pruebas nos ayudan a conocernos de verdad tanto a nosotros como a los demás.

A pesar de lo que a priori pudiera parecer, no estamos indefensos antes los golpes del destino, o la mala fortuna, según queramos verlo. A veces un buen trabajo anterior es lo que marca la diferencia entre quién supera un momento de crisis y el que sucumbe. Y tampoco es la preparación para el hecho concreto en sí, ya que la variedad de situaciones que se nos pueden presentar es infinita. Cuando algo ocurre de vital importancia lo que tiene más peso en su desenlace es nuestra preparación general anterior, todo el conjunto de hechos que nos llevan a un determinado estado mental y físico. No serán únicamente nuestras posesiones materiales las que determinen nuestra capacidad de atravesar un momento delicado con mayor o menor soltura y garantía de éxito. Seremos nosotros.

Hay incluso una actitud ganadora digna de mención. Aquellos que precisamente sacan partido de una situación transcendental o muy delicada que se les presenta. Sería el famoso filósofo Friedrich Nietzsche el que resumió muy bien con una sencilla cita este hecho: “Aquello que no te mata te hace más fuerte”. Hemos de ver un instante delicado como una oportunidad, un buen momento para sacar toda la artillería que hemos construido pacientemente, y utilizar todo el potencial que, día a día, hemos alimentado para lograr no sólo superar el momento clave, sino surgir renovados y más fuertes.

Hay otra persona que me gustaría mencionar como un ejemplo claro de esta superación y fuerza: Stephen Hawking, el famoso investigador y divulgador. Independientemente de los detalles de su historia, de su vida, existe un hecho claro: ante una enorme adversidad su potencial ha sido igual o superior a la misma, convirtiéndose en una persona que ya ha dejado una impronta vital en la historia de la humanidad. ¿Es quizás por una personalidad venida de su genética o bien el producto de un entrenamiento continuo, de una preparación personal? Todo indica lo segundo. Nuestro potencial puede ser alimentado, potenciado, formado, y día a día iremos descubriendo como crece. De esta forma contaremos con la fortaleza necesaria para no ser arrastrados por la marea en los momentos cruciales. Saber que estamos preparados nos permitirá afrontar los retos con garantías de éxito. En los momentos de crisis es cuando se mide el verdadero carácter.


jueves, 17 de noviembre de 2016

En la actividad diaria hay momentos buenos y momentos malos, “tan solo los mediocres nunca tienen un mal día” (Anónimo).

Alejandro Betancourt - Tan solo los mediocre nunca tienen un mal día
 
Si tu grado de implicación en tus actividades diarias es lo suficientemente intenso, seguramente podrás catalogar dichas actividades como buenas o malas, pero si tu grado de implicación en cualquier actividad no es suficiente para calificarlas ni como buenas o malas, posiblemente no te estarás implicando lo suficiente como para formar una opinión precisa ni realista.

El mediocre siente indiferencia por lo que hace, le importa sólo realizar sus funciones, no su rendimiento en ellas. El que se implica y busca el éxito en su trabajo se sentirá satisfecho sólo si su rendimiento es bueno, con lo cual no estará satisfecho siempre. Es por ello que el primer paso es ser consciente de los resultados y ser consecuente con ellos. Es fácil por tanto sentir la necesidad de decir “hoy tengo un mal día” para aquel cuyo grado de implicación es elevado.

Este sentimiento de insatisfacción proviene de la sensación de haber estado por debajo del rendimiento que esperamos de nosotros mismos. Es un arma poderosa que permite nuestra superación constante. La disconformidad genera dos caminos: el fácil que es el de rendirse, transformándose en conformidad, y el difícil que es afrontarla y obedecer su mandato, superándonos. Si pensamos que nuestro día es malo, que no estamos a la altura, quizás sea momento de tomar el camino de la excelencia con más ahínco. No conformarnos con ello, sino luchar con más energía por lo que consideramos que es superior, lo que hace sentirnos orgullosos. Es por ello que la cita se refiere a los mediocres como aquellos que han tomado el camino fácil, el del conformismo, y por tanto dejan de implicarse en los resultados, se han vuelto cómodos.

Es fácil inferir por tanto que la falta de satisfacción con nuestro rendimiento es un alegato claro a las bondades de la búsqueda de la excelencia. Así que en el momento que tenemos un mal día sabemos que no hemos estado a la altura, y eso debe motivarnos a alcanzar nuestro nivel y superarlo al día siguiente. Los deportistas por ejemplo conocen muy bien este hecho. Cada día es un reto, superar esa centésima de segundo o ese milímetro. Y cuanto más exigentes seamos, más días malos tendremos, pues nuestras metas serán más altas. Y el esfuerzo requerido para obtenerlas será mayor. Pero es esta búsqueda la que nos hace progresar.

No vamos a cambiar un mal resultado, sea en el campo que sea, ni vamos a negar nuestro bajo rendimiento o errores. Sería un autoengaño, y como hemos visto, pernicioso para lograr nuestra excelencia. Hemos de aprender de nuestros fallos y convertirlos en la motivación para el día siguiente. Es esa actitud la que distingue a un ganador de un mero sufridor. El destino es el que uno se forja, incluso en tiempos de poca fortuna.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Ya lo decía Lincoln. Es muy difícil que alguien gobierne a otra persona sin su consentimiento.

 

Existen muchos modos de ejercer poder sobre otra persona. La obediencia en el menor de los grados está basada en relaciones de fuerza y jerarquía, pero el modo más poderoso de ejercer influencia y poder sobre un individuo consiste en que este quiera ser gobernado por el líder en cuestión, de modo que adopte sus mismas ideas. El poder con consentimiento goza del don de la legitimidad, con lo cual no se cuestionará por parte del individuo sobre el que se ejerce, aumentando la probabilidad de que perdure en el tiempo y de que sea estable, e incluso, rechazando las situaciones y contextos en los que se pueda estar fuera de los límites de este “poder legitimado”.

La reflexión de Lincoln no es solo aplicable al ámbito politico. El liderazgo empresarial es sin duda otra de las claves del éxito.

Todos los lideres efectivos han sido capaces de hacer participes de su visión y objetivos a las personas responsables de su ejecución en sus organizaciones, y estos a su vez, tras hacerlos suyos, son capaces de transformar esas metas en resultados excepcionales.

La motivación es esencial para el éxito, estudios recientes han demostrado que aunque la retribución y los incentivos económicos siguen siendo un factor determinante, el sentido de contribución a un objetivo común asumido como propio es complementario y en ocasiones puede ser incluso una fuente de más efectiva de motivación.


jueves, 3 de noviembre de 2016

Antonio Machado escribía: “si es bueno vivir, todavía es mejor soñar y, lo mejor de todo, despertar”.

Alejandro Betancourt citas favoritas: Si es bueno vivir, todavía mejor es soñar
 

Tener objetivos, metas y sueños es clave, da sentido a nuestra vida, y es una de las principales fuentes de motivación del ser humano. pero no debemos permitir que nuestros sueños nos hagan perder el contacto con la realidad. Hay que soñar, sí, pero con los pies en la tierra, manteniendo el contacto con la realidad y asumiendo el mundo tal y como es para de esa manera transformar en la medida de lo posible los sueños en realidades. 

Los sueños son indispensables para establecer metas que tengan el poder para motivarnos de verdad. Es indudable que si nuestras metas son mediocres nuestros resultados en la vida también lo serán. A la hora de fijar objetivos no hay que auto-limitarse. Hay que soñar y vernos a nosotros mismos dentro de esos sueños, experimentar las sensaciones de éxito, contribución, crecimiento propósito, etc. que nos dará alcanzarlos. Para acto seguido, eso sí, bajar de nuevo a la realidad y fijar un plan para preciso para conseguirlos, y ponernos manos a la obra con todas nuestras capacidades. Manteniendo nuestro corazón en el sueño, pero usando nuestra mente para evaluar lo que funciona y lo que no, cambiando nuestra estrategia consecuentemente e incluso nuestros sueños y siempre disfrutando del camino.

Si conseguimos sueños ambiciosos a la vez que nos mantenemos despiertos y aplicamos todo nuestro potencial y pasión a conseguirlos un día despertaremos y ya no serán sueños, se habrán convertido en realidades.